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Tipos de Café

Carajillo: ¿Cómo preparar el original?

Ya sabes que el mundo del café tiene multitud de variantes con orígenes muy diferentes. Por supuesto, España tiene su propia tradición cafetera, y a raíz de ella surge el carajillo. ¿Sabes qué es?

Si vives en España seguro que estás acostumbrad@ a pedirlo o escuchar cómo lo piden en la barra de una cafetería. Sin embargo, es menos habitual prepararlo en casa.

¿Te has planteado aprender a elaborarlo como un profesional? En este post te iniciamos en el extenso mundo del carajillo y te explicamos cómo preparar este tipo de café como lo harían en las buenas cafeterías españolas. ¡Vamos allá!

¿Qué es un carajillo?

Cada café tiene su clave. Si en otras bebidas el elemento diferencial es el chocolate o la corona espumada, por ejemplo, el ingrediente esencial de un carajillo es, evidentemente, el alcohol. Si tu café no lleva una pequeña dosis de bebida alcohólica destilada, entonces no es un carajillo.

Los licores con los que se prepara son brandy, ron, whisky o, en su defecto, coñac. Además, en muchos locales se sirve flameado, aunque también se suele preparar con la dosis de alcohol vertida a chorro sobre el café una vez preparado.

Debido a la mezcla entre café y alcohol, es una bebida digestiva. El momento ideal para tomarlo es al final de cada comida, sobre todo al medio día. 

carajillo

¿De dónde viene?

El carajillo tiene su origen en la Cuba del siglo XIX, cuando era una colonia española. Allí, los soldados destinados en la isla para combatir en la guerra comenzaron a mezclar el café autóctono cubano con bebidas alcohólicas traídas de España. El objetivo era templar y destensar sus ánimos, así como calentarse y sentirse bien.

Así que a esa nueva mezcla espontánea la llamaron ‘corajillo’ -con ‘o’- por el coraje y la energía que esta bebida proporcionaba a los soldados. El paso del tiempo fue distorsionando la pronunciación de la palabra hasta que el pueblo comenzó a llamarlo ‘carajillo’… hasta hoy.

A la par que su nomenclatura, esta bebida ha ido modificando o añadiendo ingredientes y, sobre todo, ha perfeccionado su modo de preparación. ¿Quieres prepararlo como un profesional en tu propia casa? Vamos a ello.

Ingredientes e instrumentos necesarios para un buen carajillo

Como cada variante de café tiene sus detalles, es importante que dispongas de los siguientes ingredientes e instrumentos para que este tipo de café sea espectacular.

Una taza de 110 ml. Es el recipiente habitual para esta receta, pues es recomendable no excederse con la cantidad de líquido a tomar. Cuanto más café eches, más licor necesitarás para darle su sabor peculiar, así que calcula el volumen de alcohol que eres capaz de soportar.

Tu cafetera habitual. Como siempre, es ideal hacer el café con una máquina espresso profesional, y si es con molino de muelas para triturar el grano al momento, mejor. Pero si no dispones de todo esto, no te preocupes, puedes emplear la cafetera con la que sueles preparar tu café a diario, ya sea a base de café molido o en cápsulas.

Un bol pequeño para verter agua y calentarla. Nos ayudará a mezclar lentamente el alcohol con otros ingredientes.

Unos 70 ml de café. Es la porción aproximada de espresso que tendrás que volcar si usas la taza usual de carajillo.

Obviamente, ten cerca tu marca favorita del licor que vas a añadir a tu café. Bastará con unos 35-30 ml, dependiendo de tu gusto.

Canela y azúcar. Ambos ingredientes son opcionales, ya que pueden endulzarlo demasiado en función del tipo y la cantidad de alcohol que utilices. Así que tenlo en cuenta a la hora de añadirlos.

Dos maneras de preparar un carajillo como en la cafetería

Si ya tienes todos los utensilios preparados, es el momento de ponerse manos a la obra. Este tipo de café es sencillo de elaborar, no necesitas demasiada pericia. De hecho, se puede preparar de dos maneras distintas según el orden de los ingredientes y, por lo tanto, la sencillez del proceso.

-En primer lugar, este café se puede preparar con un método tradicional que te detallamos a continuación:En cualquiera de ambos sistemas, el primer paso será preparar el café solo. Simplemente acciona tu cafetera y vierte unos 70 ml de espresso sobre la taza.

-El siguiente movimiento es echar el alcohol. Es aconsejable que, al final del proceso, el contenido quede dividido en un 75% de café y un 25% de licor, más o menos. Juega en este rango, de lo contrario el alcohol difuminará el gusto del café.

-Puedes volcar el licor directamente desde la botella, pero lo ideal es verterlo en un recipiente aparte. Es ahí donde has de mezclar el azúcar si lo crees conveniente y darle vueltas al contenido.

-Tras ello, vuelve a verter el contenido -ahora de alcohol y azúcar- sobre el espresso previamente preparado.

Sencillo ¿verdad? Probablemente este es el procedimiento de preparación del carajillo que habrás observado en la gran mayoría de las cafeterías. Sin embargo, existe otro método más sofisticado en cuanto a la mezcla de elementos que, además, cambia el orden de los factores. Aunque, por supuesto, no altera el producto. Vamos a verlo:

-Como siempre, lo primero que tienes que hacer es preparar el espresso y verterlo en una taza de cualquier talla. No será esta la que se sirva al final del proceso, así que no te preocupes por sus dimensiones.

-Después, coge el bol pequeño y llénalo de agua tanto como para que ocupe la mitad de tu taza. Es decir, no has de llenarlo hasta los bordes, sino que la cantidad está sujeta al tamaño de la taza (preferiblemente 110 ml.)

-Calienta el agua del bol. Lo más sencillo es utilizar el microondas, así que introdúcelo durante un par de minutos.

-Mientras el bol se caldea, vamos a proceder a elaborar la mezcla de alcohol con granos de café directamente en el vaso de carajillo, la taza que se servirá finalmente. Así que añade dos o tres granos de café sin moler, media cucharada de canela, un sobre de azúcar y un chorro de la bebida alcohólica que te apetezca. Remueve bien todos los ingredientes antes de avanzar.

-Coloca la taza dentro del bol con agua caliente y deja reposar. Recuerda que el agua ha de quedar por la mitad del vaso. Con este movimiento, la mezcla se calentará poco a poco y los elementos se unirán para formar la primera capa de tu café.

-Ahora sí que tendrás que ser hábil, es el momento de flamear. Coge un mechero y actívalo sobre la mezcla ya calentada. El alcohol prenderá rápido, así que ten cuidado. Al tiempo que lo enciendes, usa una cucharilla para remover el contenido y dejar que el fuego se ahogue lentamente.

-¡Último paso! Vierte el espresso que has preparado al principio del proceso sobre el vaso de carajillo con la mezcla flameada.

¿Ya lo tienes? Como has podido observar, este segundo procedimiento requiere algo más de destreza y detalle a la hora de mezclar elementos. Además, el sabor será más intenso y la textura estará mejor acabada. En cualquier caso, utiliza la técnica que más te guste. ¡Y recuerda no excederte con el alcohol! Ahora a disfrutar de tu carajillo perfecto.

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