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Cafe Capuchino: Receta auténtica y fácil de preparar

El cafe capuchino o cappuccino en italiano es uno de los clásicos en la carta de una cafetería y un habitual en la mente de los verdaderos cafeteros. Pero, ¿es factible prepararlo en condiciones en tu casa? La respuesta es sí, pero solo si conoces los ingredientes, sus proporciones y, por supuesto, si dispones del material necesario para ello.


¿Sabes cuál es la clave de un buen cappuccino? ¿sabrías diferenciarlo de otro tipo de cafés? Vamos a sumergirnos en el mundo del capuchino y te vamos a explicar paso a paso cómo preparar uno perfecto.

¿Qué es un café Capuchino?

El cafe capuchino es un tipo de café italiano que se caracteriza por ser suave y espumoso gracias a la vaporización de la leche, el ingrediente principal de esta bebida, ya que ocupa más de la mitad de la taza.


Consta de tres partes esenciales: una primera capa de café expreso, otra de leche y una última de crema de leche. Esta es la clave de un buen cappuccino, la corona de espuma visible una vez se sirve y que lo diferencia del resto.


Es recomendable que un cappuccino ocupe 150 ml, de forma que esa primera parte de espresso no supere los 30 ml. De este modo, la capa correspondiente a la leche y la crema quedará dividida en partes iguales y superiores al espresso. Otra opción es dividir las tres fracciones del café de manera equitativa, pero siempre con las dos piezas de leche en la misma proporción.


Por lo tanto, es indispensable que un cafe capuchino tenga dos colores perfectamente diferenciables a simple vista antes de ser consumido. De hecho, el cappuccino libera la creatividad de su preparador. Si se distinguen formas o siluetas sobre la superficie espumosa… sí, tiene muchas posibilidades de que sea un cappuccino.


Y es que esta es la parte que da personalidad a esta bebida. En italiano ‘cappuccio’ significa capucha, y este café absorbe el nombre de los monjes ‘cappuccinos’, conocidos así por vestir grandes capuchas y pregonar la vida modesta y el trabajo duro en el siglo XVI.

Diferencias entre Cappuccino y café Latte.

Muchos amantes del café aseguran que el latte es el hermano mayor del cafe capuchino. Y es que en ocasiones pueden ser confundidos, aunque tienen varios puntos de distinción.


El primero de ellos es la cantidad de leche vertida en la taza. En su preparación se usa básicamente la misma cantidad, pero una de las partes del cappuccino es espuma de leche, no líquida.

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Por lo tanto, el café latte tiene una proporción mayor de leche. Ambos se dividen en tres partes, pero en el caso del latte la leche líquida del centro de la taza ocupa el doble que en el cafe capuchino.

Por eso, la superficie espumosa es mucho más fina en el primero, aunque no por ello es menos relevante.
De hecho, el latte también se considera un tipo de café que impulsa la creatividad del barista. La corona espumada en mayor o menor grosor permite dibujos y decoraciones líquidas sobre ella, de manera que el vertido de leche y la presentación elegante de la taza cobran especial importancia.

¿Qué necesitamos para preparar un buen Cafe Capuchino?

Ahora que ya conoces el origen de este famoso café, es momento de aprender a prepararlo como lo hacen los verdaderos profesionales cafeteros.


¿Qué material e ingredientes necesitas? Es lo primero que te has de preguntar antes de aventurarte a preparar un cafe capuchino, pues es necesario disponer de algunos utensilios esenciales para elaborarlo.


⦁ Lo primero que requiere la preparación de este café es una cafetera expresso, apta para el uso de café molido, con tamper para comprimir el contenido en el portacafé, y con varillla o vaporizador orientable para calentar y espumar la leche.


⦁ Aunque no es estrictamente necesario, sí es recomendable disponer de un molino de café de muelas. Lo necesitarás para moler los granos de café inmediatamente antes de vertir el contenido sobre el portacafé. Con ello, conseguirás un sabor mucho más puro en la capa inferior de café.


⦁ Una jarra metálica de 25 cl, que servirá para confeccionar la espuma usando el vaporizador.


⦁ Si quieres ser especialmente preciso y adaptarte al gusto del consumidor, necesitarás un termómetro para controlar la temperatura de la leche.


⦁ Y, por supuesto, no puede faltar una taza de cafe capuchino de unos 175 ml, un poco más de la cantidad final de bebida que contendrá.

El Cafe capuchino perfecto, paso a paso.

¿Ya tienes listos todos los utensilios? Es hora de ponerse manos a la obra.
Vamos por capas. El primer paso será preparar la crema de leche espumada. Para ello:


⦁ Vierte la leche sobre la jarra metálica. ¿En qué cantidades? Dependiendo de la proporción que quieras emplear deberás verter una cantidad u otra, pero lo recomendable en un cafe capuchino de 150 ml es que 2/3 del café esté compuesto por leche y espuma a partes iguales. Así que puedes volcar 120 ml de leche para una única taza. Recuerda que la corona de espuma es la clave de un buen cappuccino.


⦁ El siguiente paso será calentar y vaporizar la leche. Para ello, asegúrate de que la varilla está limpia y actívala antes de introducirla en el líquido. Así eliminarás resíduos o restos de vapores anteriores.


⦁ Ahora sí, introduce la varilla en la jarra y activa el vapor. Mantenlo encendido hasta que veas la espuma crecer, entonces retira poco a poco la jarra y ladéala, de forma que la varilla siga sumergida en la espuma hasta que la leche alcance la temperatura deseada. Es en este momento cuando necesitarás el termómetro, pues es aconsejable no superar los 65º.


⦁ El último movimiento es sencillo, pero has de ser cuidadoso. Golpea la jarra levemente contra la encimera para que la espuma quede compactada en la superficie. Importante: no agites ni remuevas el contenido.
Ahora solo queda la base de tu cappuccino, es decir, la capa inferior de café. Aquí llega la clave del proceso de preparación de un cafe capuchino, es ahora cuando has de procurar que la corona de espuma quede impecable.


⦁ Si tienes el molino de café, primero has de moler 7 u 8 gramos y colocar el café molido en el portacafé inmediatamente. Si no, puedes utilizar café ya molido o cápsulas, si lo prefieres, pero asegúrate de que no ha pasado demasiado tiempo desde su envasado. Será mejor para otorgar sabor a nuestro cappuccino perfecto.


⦁ Después, presiona bien el café con el tamper y acciona tu máquina hasta llenar el espacio de espresso que desees dedicar en tu cappuccino. Recuerda que es recomendable extraer entre 30 y 50 ml, con tal de que las dos partes de leche ocupen 2/3 del total de 150 ml de café.


⦁ Una vez ya tienes presta la base de espresso, es momento de verter la leche previamente preparada. Levanta la jarra y comienza a volcar la leche en el centro de la taza, acercando poco a poco el recipiente con el objetivo de que la leche escanciada desde arriba se vaya convirtiendo en espuma al vertirla cerca de la taza. Así formarás la superficie espumosa con la parte líquida por debajo, y no al revés. Hazlo con sumo cuidado, pues de este paso depende la calidad final de tu cafe capuchino.


⦁ Si quieres completar tu cappuccino, puedes añadir un toque de canela o chocolate rayado a la corona de espuma, pero no te excedas en estos detalles finales. Se trata de decorar el café, no debemos difuminar su sabor.

¿Ya tienes tu cafe capuchino? ¡Pruébalo y siente la crema de leche en el primer sorbo!

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